
Hace años viví una de las experiencias más significativas de mi trayectoria como ilustradora: formar parte de una intervención artística en el Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza, gracias a la maravillosa labor de la asociación Believe in Art.
Esta organización lleva desde 2013 acercando el arte a hospitales infantiles con una visión clara: humanizar los espacios hospitalarios a través de la creación artística, para acompañar a pacientes, familias y personal sanitario desde un lugar emocional y sensible.
Un proyecto con alma
Desde su nacimiento, Believe in Art ha transformado más de 100 espacios en hospitales de Aragón, llenando paredes, pasillos y habitaciones de color, belleza y emoción. Su objetivo no es decorar, sino crear entornos que cuiden desde lo visual, que consuelen y den esperanza en momentos de vulnerabilidad.
Mi aportación como ilustradora
Mi contribución se centró en aportar imágenes delicadas y simbólicas que conectaran con el mundo infantil desde la calma y la emoción. La ilustración que propuse se integró en el conjunto con una intención clara: acompañar visualmente a quienes atraviesan esos pasillos con nervios, miedo o incertidumbre y a quien, en la sala de quemados, tiene que estar aislado y protegido.
Cada trazo fue pensado como un gesto de cuidado. Crear para un hospital no es lo mismo que crear para una galería: aquí, el arte se convierte en refugio, en pausa, en ternura.
El arte como herramienta de transformación
Believe in Art cree —y yo también— que el arte puede acompañar procesos de sanación, no solo física, sino también emocional. A través del color, las formas, las metáforas visuales, se abre una puerta al juego, al consuelo, al “todo va a ir bien”.
Este proyecto demuestra que cuando el arte se pone al servicio del bienestar colectivo, suceden cosas profundas y hermosas.
Una experiencia que sigue latiendo
Participar en esta intervención ha sido una experiencia que me ha tocado profundamente como artista y como persona. Trabajar en un entorno tan delicado como un hospital infantil me ha recordado por qué empecé a ilustrar: para emocionar, acompañar y transformar desde lo visual.
Mi colaboración con Believe in Art me reafirma en la necesidad de que el arte salga de los espacios tradicionales y llegue allí donde más se necesita. Me ilusiona seguir caminando hacia proyectos con propósito, donde la belleza no es un adorno, sino una forma de cuidado.
Gracias a todas las personas que creen en el poder del arte para hacer del mundo un lugar más humano.



